LAS POBLACIONES INDÍGENAS

 

 

Para el estudio de la época prehispánica, los arqueólogos ubican a Manzanillo en el área que recibe el nombre de Mesoamérica y merced a eso sabemos que comparte con otras regiones carácterísticas culturales parecidas.
 

Durante el período precolombino, la región de Manzanillo estuvo densamente poblada. Los principales pueblos de esta zona del Estado fueron Tzalahua, Cuzcatlan, Coatlan, Gualataca o Cualata, Totolmaloya, Chiametla, Popoyutla, Moyutla y Ciguatan, que tuvieron actividades económicas y políticas muy similares.
 

A pesar de que se ha comprobado que en esta región, como en el resto del Occidente del país, existe una gran riqueza cultural, nuestros ancestros no tuvieron una gran obra arquitectónica y ceremonial, lo que, sin embargo, no demerita en nada su extraordinario legado artesanal.

Los hallazgos de cerámica y concha han revelado que existen materiales con más de 3,500 años de antigüedad, con piezas de innegable hermosura y gracia.  

Observar las figurillas encontradas en numerosas tumbas y zonas arqueológicas ahora desafortunadamente devastadas, permite apreciar un mundo que si bien en lo geográfico no ha cambiado del todo, sí ha sufrido modificaciones radicales en sus formas de vida.

Existen representaciones de seres humanos, instrumentos, vestimentas, casas, guerreros, animales y frutos, que dejan comprender la sencillez y naturalidad con que vivieron esos excepcionales artesanos que habitaron nuestra región.

En la zona costera de Colima, que ahora comprende nuestro municipio, hubo más de cincuenta pueblos en los que la vida debió ser sencilla, regida por el cambio de las estaciones, por las temporadas de siembra y recolección de los diversos productos agrícolas que hacían posible su subsistencia. Su alimentación, tuvo, indudablemente, como base al maíz.

La vivienda era simple, su construcción se hacía con paredes de bajareque y techos de hierba. Sus actividades principales fueron el cultivo del maíz, el chile, la extracción de la sal, del pescado, de las perlas y de las conchas, así como la recolección de frutas y la caza, facilitada por la abundancia de aves y animales que les permitía completar su nutrición.

Los arqueólogos han comprobado que el territorio de nuestro municipio actual estuvo habitado principalmente por grupos de concheros que combinaron el buceo, la pesca y la recolección de mariscos, con la agricultura, la caza y la recolección de diversos productos. La presencia de cientos de especies animales mostró que la riqueza de la fauna y la amplia explotación de los recursos naturales permitió a los indígenas un patrón de subsistencia en donde predominó la explotación de moluscos, tortugas, cangrejos y del venado cola blanca, sobre la de otros animales de caza y de corral.

La zona de nuestro municipio tuvo en la época precolombina miles de habitantes. Pero ya en 1554, el Visitador Don Lorenzo Lebrón de Quiñones, denunció al rey de España que el mal trato y el abuso de los encomenderos sobre los indios, había diezmado tanto a la población, que se encontraban pueblos en los que habiendo vivido más de quince mil hombres, no había encontrado sino treinta y cinco en uno de ellos, por lo que inició una fuerte demanda y solicitó enérgico castigo ante los que “al parecer no tienen piedad ni temor de Dios”, como bien dijo.