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Isla de san pedrito

 

Hasta el año de 1944, existía un camino de terracería entre Manzanillo y Santiago, continuando hasta Cihuatlán, el cual se transitaba a pie o caballo, haciendo largas jornadas para llegar al punto de destino, sobre todo a la parte del Estado de Jalisco, haciéndose en su recorrido 24 horas a pie y 12 a caballo. Por aquella época en el vaso de la laguna de San Pedrito, existía una isla con una extensión de seis hectáreas, 80 acres, sembrada de palmeras, mangos, ciruelas, y marañones, y que en las fechas de madurez de las frutas las gentes de este puerto iban a hacer sus compras. La playa del mar en ese lugar era hermosa y una angosta franja de arena  llegaba hasta junto al cerro en donde se encuentra ahora el Tanque de agua, que almacena el preciado liquido para el puerto, el camino de polvorienta arena continuaba con rumbo al “Polvorín”, el cual estaba bordeado de pequeños mangles, y a la altura del lugar en donde ahora se encuentra el canal del puerto interior, comenzaba la fauna de altos mangles, hasta llegar a unos 100 metros más allá de donde estaba la peña del polvorín, comenzando las huertas de cocos, mangos y ciruelas, propiedad de un señor Diego Carreón. Para entrar a la isla había un pequeño terraplén, siendo bien atendido por su propietario o el mozo que cuidaba la huerta. Toda la pequeña isla era bordeada de mangles que la hacía parecer como isla encantada, por sus mangleras y árboles frutales, en la casa existente había equípales y hamacas para las personas que fueran a hacer sus compras.

En septiembre de 1945, el vaso de la Laguna de San Pedrito, fue insuficiente para contener la gran cantidad de agua producida por las lluvias, y la fuerza, rompió la delgada franja de arena por la parte más angosta, abriéndose un hermoso canal como de 20 metros, ya que la fuerza del agua al salir al mar, la arena iba cediendo hasta donde la fuerza le permitía; y como por ese lugar las personas que vivían sin poder pasar, hasta que los dueños de canoas las llevaron hasta el canal, para pasar la gran cantidad de gente que había esperado pasar al otro lado, y con la ayuda de esa comunicación, que cobraban 0.20 centavos, hicieron un buen negocio hasta que fue construido un puente, tardando en sus gestiones y la construcción, unos dos años.

Como la apertura del canal era una novedad, cientos de personas se congregaban allí a contemplar el panorama, lo que hacía un bonito paseo en la laguna de San Pedrito.

Por aquellas fechas, abundaba la almeja, callo de hacha y un pez llamado coatete, que no se comía, y ya con el  agua del mar que entraba a la laguna, se higienizó, dando por resultado la formación de mejores mariscos, y abundando la cría del ostión, el camarón, y las mojarras y lisas, siendo uno de los hermosos ejemplares el camarón, el cual era un delicioso platillo de los manzanillenses, por ser fácil de capturar.

Por ese motivo, se incrementó la pesca a la orilla de la laguna frente al Hospital Civil, y más allá por la orilla de la laguna, se formó una colonia de pescadores que se mantenía bien, por la facilidad de la pesca.

En ocasión de la construcción de la Colonia de Las Brisas, fue vendida la porción de la Isla de San Pedrito, lo que aconteció el 9 de junio de 1961. 

 

José María Sandoval González

Libro “Manzanillo nació del mar”, 1978. 


 
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