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Ciclón del 27 de Octubre de 1959
Se hundieron algunas embarcaciones tanto fondeadas como las que precipitadamente recalaron en la bahía, así como las que valientemente salieron a encontrarlo de proa a mar abierto. “el Corzo”, “El Santo Tomás” y “El Xalapa” fueron algunos de los barcos que no resistieron los embates. El buque “Sinaloa” sucumbió ante la fuerza de los vientos y el oleaje y se hundió frente a la costa manzanillense, habiéndose salvado 12 personas. Los ríos aumentaron considerable e intempestivamente sus causes, ahogando a seres humanos y animales que no tuvieron tiempo de buscar refugio.
CARTA QUE ENVÍA EL SR. LUÍS GARCÍA CASTILLO
POSTERIORMENTE EL SEÑOR LUÍS GARCÍA FUE PRESIDENTE MUNICIPAL DE MANZANILLO, DE 1965 A 1967. CORTESÍA DEL L. A. E. ERNESTO GARCÍA Pirsch ARCHIVO HISTÓRICO DEL MUNICIPIO DE MANZANILLO
Manzanillo, Col., a 14 de diciembre de 1959.
Sra.
Claudia C. de García
Querida mamacita:
Hoy que hablé con Fernie me dijo que no había recibido mi carta que le envié el 4 de noviembre donde también le adjuntaba una carta para ti y todos mis hermanos contándoles sobre el ciclón del 27 de octubre, por lo tanto hoy te estoy escribiendo nuevamente y voy a procurar hacerte un resumen de cómo estuvo todo.
Todo el día 26 estuvo lloviendo, yo tenía en puerto el buque Jalapa que había traído un cargamento de 3000 toneladas de sal y que había terminado de descargar el domingo y no salió el buque precisamente por el mal tiempo que ya se había anunciado desde hacía varios días. Lo estuvimos trazando diariamente de acuerdo con los reportes que se recibían y siempre se mantuvo a 150 millas abierto de la costa. A las 10 de la noche del 26 se recibió el último reporte de San Francisco dándolo ya pasado de Manzanillo. Fuimos a la capitanía de puerto el Sr. Jean Recourt de la compañía del buque Jalapa, el Sr. Gustavo Rolón Dueñas de Servicios Marítimos, el Capitán de Puerto y yo a trazarlo en la carta donde lo habíamos estado situando y vimos que pegaría a tierra por Chamela, pero si nos fijamos en una cosa muy curiosa que el barómetro que se había mantenido estable empezaba a bajar. Nos fuimos, yo a la casa y ellos a sus respectivas casas. A eso de las 11:30 empezó el aire con rachas fuertes y mucha lluvia, me subí el barómetro que tengo en la oficina y vi como bajaba a prisa, a eso de las dos de la mañana salí un rato a ver como estaba la cosa afuera pues me preocupaba el buque en la bahía y mi lancha que estaba en el Club Náutico. Llamé un taxi para ir al Club Náutico pero ya no pudimos pasar pues se habían caído postes y había muchos alambres atravesados en la calle. La estación del ferrocarril se había caído ya y volaban laminas por donde quiera. Me tocó ver como el buque Santo Tomás chocó contra el muelle fiscal y apachurró una lancha, me tocó ver como se caía el techo de la bodega de Ruiseco. Fui a ver como estaba la casa donde vivíamos y estaba bien. Me regresé a la casa y ya no volví a salir sino hasta las 6:00 de la mañana. Fue una noche terrible, ninguno de mis hijos ni Rosa María durmieron pues no había un lugar seco en la casa. Por donde quiera se oían rompedera de vidrios y el chiflido del viento que cada minuto era más intenso. El viento estaba soplando del este desde las 11:30 de la noche y pasaban las horas y no se quitaba. A eso de las %:14 de la mañana a todos nos zumbaron los oídos y les dije a mis hijos y a mi señora que abrieran bien la boca. Entonces notamos que había algo de calma y me dijo Rosa María “Creo que ya amaneció” pues había mucha claridad. Fui a la ventana y vi las estrellas en el cielo, luego empezó una relampagueadera sin truenos y luego comprendí que estábamos en el mero ojo del huracán. Los cambié a todos a otra recamara y les dije que se quitaran de las ventanas ya que iba a soplar del sur, como fue. Sopló entonces con mayor fuerza y se sintió como si temblara pero era la succión que hizo el huracán en su centro. Se hinchó el mar y fue entonces cuando hizo los mayores destrozos. A las 6 salí nuevamente a la calle y lo que vieron mis ojos fue horrible. Tres barcos hundidos en la bahía. Tres más al garete sin maquinas, dos de ellos se fueron a la playa como a las 8 de la mañana. Todas las lanchas de pesca comercial y deportiva hundidas o hechas pedazos. No encontraba al Jalapa y fue sino hasta las 9 de la mañana que hubo más visibilidad que lo vimos encallado en una playa de la península de Santiago. Casas caídas, postes de luz, telégrafos, teléfonos caídos, heridos por doquier, niños llorando buscando a sus papás, padres buscando a sus hijos o familiares, en fin una cosa verdaderamente triste. Al rato salieron a la playa los náufragos del “Caribe”, solamente dos se ahogaron, del Santo Tomás uno solo se ahogó, del Corzo ningún ahogado. Quisimos pasar hasta donde estaba el Jalapa pero era imposible pasar la carretera para Santiago ya que Salagua estaba totalmente inundada. Nos trajimos a varias personas que habían pasado parte de la noche en tejados y arriba de árboles. De regreso en Manzanillo supimos de que en tal parte había tantas personas enterradas ya que se había caído su casa, en otro lugar que se había venido abajo parte del cerro y había tapado las casas, así por donde quiera se oía de tales o cuales personas que habían perecido. A eso de las dos de la tarde nos organizamos y empezamos a trabajar unos a conseguir agua para entregar a las casas, otros a limpiar las calles, otros acarrear heridos al hospital o Cruz Roja ya que las ambulancias resultaban insuficientes. Todo mundo trabajó, hombres, mujeres y niños para ayudar a los que nos necesitaban. No había luz eléctrica ni agua en las tuberías, los drenajes se habían roto, pero como todos trabajamos esto se arregló bien pronto. Luz hubo a los dos días en ciertas partes de la ciudad afortunadamente para nosotros fuimos los primeros en tener luz, agua se repartió en pipas y el drenaje se arregló el mismo día. Al día siguiente llegó el señor Gobernador del estado en un helicóptero y aplaudió la forma en que nos habíamos bastado por sí solos. Ya al día siguiente llegó ayuda de fuera, víveres y ropa. Yo desde el primer día me surtí de víveres, leche en latas, galletas, arroz, frijol, azúcar, sal, nescafé, etc, en fin en todo lo más que pude con el fin de que tuviéramos que comer por si la crisis seguía, pues las carreteras estaban destruidas, el aeropuerto inundado, y la vía del ferrocarril rota, por lo tanto no sabíamos cuanto tiempo íbamos a estar incomunicados. El jueves llegó la Sra. del Presidente y la Sra. el Gobernador y empezó a repartir víveres y ropa a todos los que habían quedado sin nada, pero ya Manzanillo estaba normalizándose entonces. Nunca hubo plaga de alacranes ni tifo como dijeron los periódicos. Las brigadas medicas trabajaron arduamente. Manzanillo sufrió un duro golpe pero se está recuperando. Esta experiencia aunque dura les servirá mucho a mis hijos en el futuro pues aprenderán a apreciar mejor la vida. Pasaron unos días duros y se portaron a la altura. Mi pendiente además de mis hijos era Rosa María por su estado pero se portó muy bien y yo no quise ni mencionarle nada de su estado ya que los nervios y su carácter la conservaron en buen espíritu. Mis hijitos repartieron agua a las personas que se formaban en líneas para recibir alimentos, la Chochis y la Yolis ayudaron con su mamá a hacer paquetes de provisiones que repartió la Sra. del Presidente y la Sra. del Gobernador, en fin todos trabajaron y todos quieren más a Manzanillo que se encuentra destrozado, nacerá un mejor y más bonito Manzanillo, ya que el espíritu de sus hijos así lo demanda.
Esa es la historia en sí del ciclón del 27 de octubre. Te estoy enviando nuevamente unas fotos para que veas como quedó.
Por conducto de la sexta Zona naval le envié un radiograma a Doña Rosita suplicándole que le avisaran a Fernando que estábamos bien todos. Ese radiograma lo mandé el mismo día 27 a las 3 de la tarde. Luego por conducto de unos amigos que salían en avión a Guadalajara te puse un telegrama el día de tu santo que espero lo hayas recibido.
Tan pronto hubo teléfono hablé con Fernie y le dije que todos estábamos bien a Dios gracias.
También les envié telegráficamente el nacimiento de mi nuevo hijo Ernesto Guillermo “Huracán” García Pirsch el que bautizamos el día 9 de este mes. El niño está muy grande y muy bonito.
Dile a Connie que recibí su carta donde me adjunta la carta de Chole y un giro bancario por 10.00 Dlls.
Yo ya empecé la construcción de mi nueva lancha la que llevará el nombre de “LUCKIER” o sea la combinación de los nombres de mis tres hijos: LU de Luis, CKI de Rocky y ER de Ernestito, y espero que tenga mejor suerte que la otra.
Bueno mamacita, cuídate mucho, especialmente durante estos días de invierno que creo que estará haciendo mucho frió en esa ya que aquí cambió también la temperatura. Cuida mucho a Connie. Saluda a Pancho, Rosa y los niños, a Fernie, Minda y sus niños y reciban mis mejores deseos por UNA FELIS NAVIDAD Y MUY PROSPERO AÑO NUEVO.
Te besa y te quiere tu hijoLuis
Pd. Me avisó Fernie que me manda una película de los niños de Greeky. Mis hijos están ansiosos por ver a sus primitos los gringuitos.
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