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LA TOMA DE MANZANILLO POR LOS CRISTEROS
Las
dificultades que se produjeron, entre 1926 y 1929 debido a la reticencia de los
jerarcas católicos para aceptar los preceptos de la Constitución de 1917, dieron
como resultado la famosa Rebelión Cristera, que derramó millones de litros de
sangre, principalmente de campesinos mexicanos azuzados por el fanatismo
religioso.
Colima fue escenario importante de esa lucha fratricida. Y Manzanillo figura
como uno de sus ocasionales centros de actividad. El 24 de mayo de 1928, un
contingente numeroso de rebeldes cristeros, tomó el puerto de Manzanillo
sorpresivamente, causando terror y caos en la población.
Para la defensa, intervinieron el Comandante de las Fuerzas Militares del
Estado, General Heliodoro Charis, y el propio Gobernador Don Laureano Cervantes.
En el combate sangriento participó el Buque de Guerra “Progreso”, y entre las
muchas bajas que se hicieron a los Cristeros, se contó la muerte del sanguinario
general Lucas Cueva, muerto a tiros en el Cerro de Tepalcates, hasta donde se
prolongó la escaramuza. En el encuentro murió también el valiente marino mexicano José Villalpando Rascón, a cuya memoria se erigió hace años una estela en la primera sección del Paseo del Rompeolas, a las afueras del Casino Naval.
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